Cinco cuerdas llenas de café especial

La industria continúa su resiliencia y es que, dentro de los montes más recónditos del Barrio Vegas Arriba de Adjuntas a unos 2,060 pies sobre el nivel del mar, se encuentra Finca Samara. Esta finca boutique de tan solo cinco cuerdas produce un café con las prácticas más artesanales que hemos presenciado. Sí, así como lo lees, esta finca cuenta con poca producción, pero con una calidad de primera en cada grano, probando así, la teoría de que se puede hacer más con menos. 

 
La rigurosidad de su propietaria y caficultora, Natalia Vélez, junto a sus ayudantes es algo impresionante.  Luego de ser recogido el café 100% maduro, lo despulpan, lo flotan (medir densidad) e inmediatamente comienzan a rechazar los defectos del grano para de esta manera garantizarte un café puertorriqueño de especialidad. De la manera en que benefician el café es utilizando el proceso “wet process” o lavado.  Este proceso ayuda a tener una taza mucho más limpia y, más allá de buscar sabores exóticos, se busca consistencia en los atributos del café, como son la dulzura, acidez, amargura, cuerpo y aroma. 

Por otra parte, lo bonito de Café La Perla Negra es que involucra a otro caficultor en la cadena de producción. El caficultor y tostador de Café Mayor y Café Gripiñas, el señor Luis Valldejuly, es el encargado del tueste del Café La Perla Negra, creando así una colaboración económica entre ambas agroempresas puertorriqueñas. 

El tueste que se le da a este café es uno medio haciendole honra a todo el proceso de producción y beneficiado. Encontrarás una taza limpia con muy buena dulzura, sabores a chocolate, toques de tabaco y frutos secos como higos. 

 
Conociendo toda esta información de la cual fuimos parte en el último recogido que hicimos, tomarse una taza de Café La Perla Negra es toda una experiencia y esto queremos compartirlo contigo. Hoy celebramos el lanzamiento de Café La Perla Negra al mercado y queremos que seas parte de esta gran celebración. 
 
Gracias por apoyar el café de Puerto Rico y a los pequeños comerciantes que se benefician de todos los eslabones que componen la industria de café en Puerto Rico.

Written by Enio A Suasnávar Torres